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Split screen procura ofrecer un panorama de la creación artística contemporánea en videoarte, exclusivamente enfocado a través del recurso de la pantalla partida (split screen) utilizado en los videos.

La pantalla partida no es un recurso nuevo y ya tiene su propia historia, siendo utilizado en todas las áreas de aplicación del medio audiovisual, como el cine, la televisión, la publicidad o las artes visuales. En general, se puede llamar pantalla partida cuando ésta se divide en dos o más áreas y cada área muestra una escena diferente o distintos puntos de vista de la misma escena, multiplicando las imágenes mostradas en el mismo tiempo. Con este recurso, la multiplicidad simultánea de la imágenes, se pretende enriquecer y profundizar la narración,
el significado, las emociones y la
representación del tiempo y espacio.

La autora Julie Talen, en su artículo publicado en salon.com sobre la vuelta del uso de la pantalla partida en series de televisión y videoclips, ofrece una interesante y resumida historia de este recurso, y apunta: "Cuando muchas imágenes parpadean delante de ti, ves de una manera distinta. Les echas un vistazo. Las vislumbras. Tus ojos siguen moviéndose y usas la visión periférica, el tipo de vista conectada para defenderse o volar (y en realidad procesada en una parte separada del cerebro que de la mirada directa). No llegas a capturarlo todo; no puedes hacerlo, y entonces aprendes a entender esta experiencia parcial como siendo lo suficientemente precisa". Una experiencia parcial dada por la exploración espacial de la pantalla, que se divide en distintos espacios donde la acción ocurre y la narración se fragmenta.

Igualmente la pantalla partida levanta cuestiones sobre la percepción temporal. Precisamente sobre eso Talen indaga: "La mayor cuestión cuando la pantalla se divide es: donde está el ahora? Qué parte de la pantalla es el momento único compartido en el tiempo, que hasta ahora era lo que definía los videos monocanales? Y cuándo suceden las otras partes: antes, después o al mismo tiempo? Dividiendo la pantalla se desata las imágenes el en tiempo. Claramente la respuesta más simple es decir que los frames son todos el ahora, todos el mismo momento. Se ha dividido la pantalla pero no el tiempo". Obviamente sigue siendo el tiempo la base de los llamados time based works, como el video, pero con la pantalla partida se añade otra dimensión a ser explorada, la espacial.

Éstas son cuestiones exploradas de distintas maneras por los artistas aquí presentados.
La exposición, en el intento de concentrarse más en la base del recurso, reúne únicamente videos que utilizan la pantalla partida en dos.











































Me gustaría agradecer a todos los artistas por haber accedido tan entusiasmados a participar en esta exposición y por lo tanto a apoyar este proyecto.

Disfruten de la exposición!
Pedro Torres
  En el video de Vienne Chan en las dos pantallas se repiten las mismas imágenes, recurso que cobra sentido relacionado al contenido del video: personas rezando en un templo. La acción de por sí repetitiva de la plegaria
se ve enfatizada por su duplicación en el espacio. Aline Helmcke y Tamar Latzman también optan por utilizar imágenes que se repiten en las dos pantallas, sin embargo lo hacen con la intención de explorar la relación entre still y moving images. El video de Helmcke describe varios momentos alrededor de los puentes del río Kamo, utilizando imágenes estáticas y secuencias temporales para resaltar esta relación. Ya en Dead Sea ambas pantallas parten de la misma imagen (o secuencia de movimiento), sin embargo una se mueve hacia delante mientras la otra hacia atrás, en un movimiento muy sutil creando la ilusión de desaparición. Para Latzman, "el uso de la pantalla partida [le] permite enfatizar el movimiento, propiedad primera de la imagen en movimiento. El movimiento es a la vez mínimo, destacando el sentido de la temporalidad, y creador de un modo liminal entre lo estático y el movimiento".

Sophie Warren & Jonathan Mosley y Jessica Faiss actúan de modo similar en la construcción de sus videos, duplicando la imagen a modo de espejo. En el video de Faiss el resultado es la configuración de un nuevo espacio, se crea una nueva dimensión donde el tiempo nos absorve dentro de los límites de la imagen y donde el sonido, creado por Michael Klimczak, es fundamental en esa tarea inductiva. Warren & Mosley con su video buscan romper la relación entre el lenguaje de la lógica, de la economía (a través de la información de productos, marcas y códigos donde consonantes, sílabas y medias palabras son extraídas y desplazadas) y la imagen, que representa el paisaje de la producción. En sus palabras: "usamos la pantalla partida en fallout como mecanismo para duplicar y espejar la insistente mirada de la cámara. Los 180 grados panorámicos del paisaje, realizados a mano de la manera más lenta posible, son espejados para crear un circuito, donde el paisaje se consume en su propio centro, mientras va extendiendo el horizonte a los límites de la pantalla. La pantalla partida se vuelve un único, simétrico y perceptivo campo autónomo en relación a la narrativa linear fragmentada. El paisaje es construido y desmantelado como una isla, como una extensión que se expande y se contrae, su impulso utópico y distópico le converge a su centro y le dispersa hacia su periferia". En ambos videos, la sincronización de las imágenes, en este caso simplemente espejándolas, es fundamental para crear esta nueva dimensión visual.

La no sincronía entre las imágenes, por el contrario, es lo que explora Youki Hirakawa en su video, que juega con secuencias similares de tiempo dispuestas en diferentes intervalos entre unas y otras, creando así un nuevo tipo de estructura temporal desfasada. Ya el tiempo como unidad es lo que estructura las dos pantallas en el video de Mariane Abakerli, que enseña a la vez dos partes distintas de un mismo proyector funcionando, su engranaje y el trayecto de la película, la cual se puede observar como va siendo proyectada no por la imagen conseguida en una pared que no vemos sino por su recorrido en la máquina. Abakerli, optando por trabajar de esta manera en su video - sincronizando las dos pantallas -, lo hace en "un intento de captar todo el desarrollo de lo que no vemos, aunque al fin y al cabo nos queda la idea de la imposibilidad que tenemos de abarcar dos eventos que suceden a la vez. Siempre vamos a elegir una pantalla primero. Es tornar visible la condición humana de la visualidad, pero desde el funcionamiento de un aparato sencillo, de su lugar en el espacio y sus articulaciones internas. Pese a que de ese encuentro se queden mucho más las características visuales que sus posibles significados".

La sincronía también es fundamental en el trabajo de Marijana Markoska, donde podemos ver una escena protagonizada por Bernard Shaw, en uno de los primeros videos sonoros (1927), en el cual el autor acostumbrado a vivir detrás de las cámaras se dirige al público en general. La artista repite los mismos gestos y discurso del autor creando un lapso temporal en el espacio, entre el aquí y el pasado. Además, a través de las diferencias entre las los pantallas, trata sobre cuestiones como la identidad, la autoría y el género.

Ya el trabajo de Boldizsar Csernak-Risko enseña la misma acción desde dos distintos puntos de vista. Se puede ver como una figura femenina emerge de la distancia captada por una cámara llevada por un hombre. La interacción entre los dos personajes presentada en pantalla partida le permite al observador ver la escena desde un punto distante y estático así como desde un punto gradualmente cambiante, que sigue los pasos de la figura en su coreografía.

Un juego parecido lo llevan a cabo {Vivimos del aire}=Bezeta+Plisotic,
en el cual cada video de la pantalla partida sigue a un personaje que al final se encuentran, momento representado también por la disolución de las dos imágenes en una sola. La relación entre dos personas también es tema del video de Janko Katic & Kristina Kovacevic. Ambos protagonistas están privados de la posibilidad de hablar, sugiriendo que la comunicación entre los dos no necesita nada más que la necesidad de estar en contacto y mantener
la relación entre ellos. El sonido permite a los personajes desconectados conectarse y por lo tanto dejar a un lado cualquier otro tipo de comunicación convencional. Movimiento y quietud, presencia y ausencia, diálogo y silencio están presentes en la obra para hacernos pensar sobre los significados de la comunicación.

Maya Watanabe parte de los muchos estímulos de la comunicación, como la creación audiovisual y más precisamente fragmentos de películas, para crear su obra. Utilizando diálogos extraídos de diferentes películas en distintos idiomas, descontextualiza el audio para generar un nuevo guión en 'Abrasis'.
En cada pantalla, en diferentes lugares (lugares sin referencias), dos actores interpretan el guión bajo el playback original, creando una nueva narrativa a partir de fragmentos sonoros y explorando la relación audio-visual. El recurso de la pantalla partida precisamente le posibilita a Watanabe solapar y contraponer estos fragmentos.

Otra forma de construir un espacio ficcional es la utilizada por Patricia Monzani. En su video emplea material de archivo de internet (open source films) para narrar de forma subjetiva la historia de la humanidad y su relación con nuestro planeta, enfocada a partir del recurso agua. La pantalla partida le permite a la artista reflejar la dualidad con la que ha trabajado los temas del video, como hombre-animal, hombre-naturaleza, naturaleza-industria.

Todos estos trabajos exploran el recurso tema de esta exposición asociado a los objetivos de cada artista, un encuentro entre técnica y contenidos que procura resultar significante.